
La Hna. Marivane Chiesa, miembro de las Hermanas Scalabrinianas, ha sido directora del Refugio Bienvenu durante siete años. El refugio, creado en 2001 en un suburbio de Johannesburgo (Sudáfrica), acoge a mujeres y niños refugiados. (Foto: GSR/Doreen Ajiambo)
En el corazón de la bulliciosa ciudad de Johannesburgo, la hermana Marivane Chiesa sirve como pilar de fortaleza y esperanza para las mujeres y sus hijos que buscan refugio ante los retos del desplazamiento en toda África, especialmente en Sudáfrica. Como directora del refugio Bienvenu, un espacio seguro para mujeres migrantes y refugiadas, la religiosa dedica su vida a ayudar a estas mujeres a reconstruir sus vidas.
El refugio, que acoge a unas 45 mujeres, ofrece alojamiento temporal y apoyo esencial a mujeres y refugiados migrantes. Bajo la dirección de Chiesa se ha transformado en un espacio seguro donde las mujeres no solo encuentran amparo, sino que también acceden a recursos que las conducen hacia su propio mantenimiento económico.
Aproximadamente 250 000 refugiados y solicitantes de asilo residen en Sudáfrica, que tiene 60 millones de habitantes. En este país, los refugiados y solicitantes de asilo tienen derechos legales similares a los de los ciudadanos; sin embargo, muchos de ellos se enfrentan a dificultades para ejercerlos.
La xenofobia generalizada y la violencia de género afectan gravemente a estas comunidades, tanto interna como externamente.
"Proporcionamos a estas mujeres un hogar, un lugar seguro donde pueden sentirse a salvo. Y lo que es más importante, les ofrecemos esperanza y las habilidades que necesitan para empezar de nuevo sus vidas", afirma Chiesa, miembro de las Hermanas Scalabrinianas y directora del Refugio Bienvenu desde hace siete años.
Las mujeres del refugio reciben formación para ayudarlas a ser independientes y encontrar un empleo sostenible. Talleres de sastrería, cocina, repostería y pequeños negocios son solo algunos de los programas que las dotan de habilidades prácticas para un futuro mejor.
"Se trata de darles dignidad y herramientas para que puedan valerse por sí mismas", afirma la monja de origen brasileño.

Mujeres refugiadas participan en una clase de corte y confección en el refugio Bienvenu de Johannesburgo, Sudáfrica, el 16 de octubre de 2024. Las mujeres del refugio reciben formación profesional para ayudarlas a lograr la independencia y encontrar un empleo sostenible. (Foto: GSR/Doreen Ajiambo)
Chiesa mencionó que los niños desempeñan un papel vital en el cuidado compasivo del refugio. "En la actualidad, tenemos el orgullo de acoger a 80 niños en nuestra guardería y centro preescolar, garantizando que prosperen mientras sus madres construyen un futuro mejor", afirmó.
"El programa de preescolar y guardería ofrece un entorno seguro y enriquecedor para los niños hasta que cumplen 6 años", manifestó y añadió: "Entendemos que las madres necesitan centrarse en su propio desarrollo sin tener que preocuparse por la seguridad y el bienestar de sus hijos".
El trabajo de Chiesa está motivado por su firme fe y su dedicación a la justicia social. "Estas mujeres han escapado de la violencia, la pobreza y la inestabilidad. Nuestra misión es garantizar que no solo sobrevivan, sino que también alcancen la paz, la estabilidad y la oportunidad de un nuevo comienzo", afirma.
Los incansables esfuerzos de la religiosa han dado sus frutos, pues su equipo en el refugio ha influido positivamente en la vida de innumerables mujeres y niños. Chiesa subrayó que el refugio ofrece algo más que un techo: esperanza, resiliencia y la promesa de un futuro mejor.
GSR: ¿Qué requisitos debe reunir una refugiada para ser admitida en el refugio Bienvenu?
Chiesa: El requisito principal para la admisión es que la persona sea recién llegada. Damos prioridad a las madres que acaban de llegar al país, ya que muchas no están familiarizadas con el idioma local y tienen dificultades para desenvolverse en su nuevo entorno. Estas madres necesitan apoyo para empezar a entablar relaciones dentro de la comunidad hasta que puedan integrarse plenamente.
Nos centramos sobre todo en las recién llegadas, inmigrantes y refugiadas de diversas partes de África. También ayudamos a algunas sudafricanas, sobre todo de zonas rurales de Johannesburgo, que buscan oportunidades laborales. Muchas de estas personas llegan a la ciudad con la esperanza de encontrar la solución para mantener a sus familias, pero a menudo sus sueños se truncan, dejándolas en situaciones difíciles.
Colaboramos estrechamente con organizaciones locales, incluida la policía, que nos remite a estas personas para que les prestemos ayuda.
¿Cuál es la primera medida que toman cuando los refugiados llegan a su refugio?
Cuando una mujer llega a nuestro refugio, primero la evaluamos para asegurarnos de que se encuentra en un buen estado de salud mental. A su llegada le proporcionamos artículos de aseo, una cama y comida. También se le da tiempo para descansar en silencio, lo que le permite procesar sus pensamientos y emociones. El primer día se dedica a descansar, comer, dormir, llorar y reflexionar en silencio.
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El segundo día realizamos una evaluación inicial para escuchar su historia y comprender qué la trajo a Sudáfrica y a nuestro refugio. Esto incluye explorar sus sentimientos, retos, circunstancias y la situación de su familia. Una trabajadora social facilita este proceso.
Se le permite permanecer tres días mientras verificamos su información, pero aún no es admitida formalmente. Una vez confirmados sus datos, podemos proceder a su admisión. Una vez admitida, le damos tiempo para que se familiarice con las normas del albergue, conozca a otras residentes y al personal, para que se sienta más a gusto.
Nunca hemos tenido que rechazar a nadie; normalmente se admite a todas las mujeres que llegan. Si una madre llega con un niño, lo colocamos en nuestra guardería, que incluye una sala para bebés y un preescolar. A las madres les ayudamos a resolver cualquier problema de documentación.
Nos aseguramos de que acuda al Ministerio del Interior para obtener su estatuto de refugiada, migrante o solicitante de asilo. Además, ofrecemos clases de inglés y zulú, ya que el zulú es la lengua más hablada en Sudáfrica. Esto es crucial para que la madre se reintegre con éxito en la comunidad.
¿Cuál es la duración de la estancia de las mujeres refugiadas o inmigrantes en el refugio Bienvenu y cuál es la estrategia de salida para ellas y sus hijos?
Proporcionamos alojamiento a las madres y sus hijos durante un máximo de tres meses. Este periodo pretende ser temporal, pero si es necesario podemos ampliarlo a seis o incluso nueve meses en función de las necesidades psicológicas de la madre. Además del alojamiento, ayudamos a las mujeres a superar traumas y les ofrecemos revisiones médicas.
Al cabo de tres meses, trabajamos con la madre para crear un plan estratégico de salida. Este plan describe cuándo se irá, dónde se quedará después, cómo se mantendrá y cómo gestionará su nueva vida. Juntas establecemos un calendario y una estrategia de salida concreta, asegurándonos de que cuando llegue el momento de irse, lo haga sintiéndose preparada, feliz y esperanzada. La mayoría de las mujeres llegan angustiadas, pero nos esforzamos porque se vayan felices.
También les proporcionamos transporte a sus nuevos hogares para garantizar una transición sin problemas. En algunos casos, cubrimos el alquiler durante uno, dos o incluso tres meses.

Hijos de mujeres refugiadas juegan en el refugio Bienvenu de Johannesburgo, Sudáfrica, el 16 de octubre de 2024. El refugio da cobijo a mujeres migrantes y refugiadas y también ofrece educación a sus hijos. (Foto: GSR/Doreen Ajiambo)
Mantenemos contacto con las mujeres y las incluimos en nuestro programa de seguimiento, de modo que el hecho de dejar el refugio no interrumpe nuestro apoyo. Seguimos estando en contacto con ellas y pueden visitarnos semanalmente para adquirir alimentos. Recibimos donaciones de alimentos de miembros generosos de la comunidad, que distribuimos entre las mujeres. Cada mañana recogemos pan en varias panaderías de la ciudad. La cantidad de alimentos que suministramos cada semana depende de las donaciones que recibimos.
Incluso si una madre abandona el centro, su hijo permanece en nuestra guardería hasta que estemos seguros de que pueden valerse por sí mismos.
Ocasionalmente, las mujeres pueden necesitar ser readmitidas para recibir apoyo adicional. En este centro de acogida fomentamos una relación fuerte y familiar con las mujeres y sus hijos.
¿A qué retos enfrenta el refugio para poder desempeñar sus funciones?
El mayor reto al que nos enfrentamos es cómo gestiona el Gobierno la documentación de solicitantes de asilo, migrantes y refugiadas. La lentitud del proceso de la entrega de documentos nos dificulta cada vez más prestar la asistencia necesaria a estas personas.
Además, el Gobierno está cerrando numerosos centros de acogida en todo el país, sobre todo los que ayudan a personas con problemas de salud mental. Como consecuencia, a menudo nos encontramos sin lugares adecuados a los que derivar a las mujeres que necesitan evaluaciones de salud mental. Aunque colaboramos con centros de acompañamiento, resulta especialmente difícil si una madre necesita una hospitalización prolongada.
Los casos de trata de seres humanos también plantean retos importantes. Cuando nos encontramos con este tipo de situaciones, nuestro protocolo consiste en informar a las autoridades de seguridad. Hace poco creímos haber identificado a una posible víctima de trata, pero descubrimos que en realidad era la traficante. Esto supuso un riesgo para nuestra seguridad, ya que detectamos vehículos sospechosos en nuestras cámaras de seguridad, y ella empezó a engañar a las mujeres poniéndoles en contra de nuestro refugio. Tuve que actuar rápidamente e involucrar a la policía, lo que condujo a su detención.
Además, estamos experimentando el cansancio de los donantes en un momento en que sigue aumentando el número de personas que buscan ayuda. Esta situación nos obliga a veces a rebuscar más en nuestros propios bolsillos para mantener a las mujeres bajo nuestro cuidado.
Nota: Este artículo fue publicado originalmente en inglés el 13 de febrero de 2025.