La Hna. Maura Aranguren propone a Abraham como modelo de discernimiento para la vida consagrada, un hombre que aprendió a desinstalarse de sus seguridades, a confiar contra toda esperanza y a soltar el control sobre sus propios proyectos. "El discernimiento no busca nuestra autorrealización, sino la consumación del amor divino en nuestra propia fragilidad", escribe para la serie Una Mirada Joven.